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Las vacunas y las personas mayores

¿Qué vacunas necesitan las personas mayores?

A medida que envejece, su médico u otro proveedor de atención médica puede recomendarle algunas vacunas, también conocidas como inmunizaciones, que le ayudarán a prevenir ciertas enfermedades.

Hable con un médico o farmacéutico sobre cuáles de las siguientes vacunas necesita. Asegúrese de protegerse lo más posible manteniendo sus vacunas al día.

Vacunas contra el COVID-19

El COVID-19 es una enfermedad respiratoria que causa síntomas como fiebre, tos y dificultad para respirar. Las personas mayores tienen una probabilidad más grande que las personas más jóvenes de enfermarse gravemente de COVID-19. La enfermedad puede volverse peligrosa y causar la muerte.

Los estudios muestran que las vacunas contra el COVID-19 reducen el riesgo de contraer esta enfermedad. La vacuna también ayudará a evitar que se enferme gravemente o tenga que ir al hospital si le da COVID-19. Todavía estamos aprendiendo qué tan eficaces son estas vacunas contra las nuevas variantes del virus. Lea más sobre la eficacia de la vacuna contra el COVID-19.

Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés) recomiendan que las personas mayores se mantengan al día con las vacunas contra el COVID-19, incluidas las vacunas de refuerzo. Lea más información de los CDC sobre las vacunas contra el COVID-19. Comuníquese con su departamento de salud local o visite Vacunas.gov para averiguar dónde puede vacunarse.

Vacunas contra la gripe para personas mayores

La gripe, también conocida como influenza, es un virus que puede causar fiebre, escalofríos, dolor de garganta, congestión nasal, dolor de cabeza y dolores musculares. La gripe es muy grave cuando entra en los pulmones. Las personas mayores corren un mayor riesgo de desarrollar complicaciones graves, como la neumonía (pulmonía), a causa de la gripe.

Una pareja mayor conversa con su médica sobre las vacunas.

La gripe es fácil de contagiarse. El virus también cambia con el tiempo, lo que significa que le puede volver a dar la gripe. Para garantizar que las vacunas contra la gripe sigan siendo eficaces, se actualizan todos los años.

A partir de los 6 meses de edad, todas las personas deben vacunarse anualmente contra la gripe, pero la protección que le da la vacuna puede disminuir con el tiempo, especialmente en las personas mayores. Aun así, es menos probable que se enferme gravemente o sea hospitalizado con gripe si se vacuna. Una vacuna antigripal es especialmente importante si tiene un problema crónico de salud, como una enfermedad cardíaca o diabetes.

Lo ideal es vacunarse a finales de octubre de cada año para estar protegido cuando comience la temporada de gripe. Toma al menos dos semanas para que la vacuna sea eficaz. Sin embargo, si no ha recibido su vacuna contra la gripe para fines de octubre, tampoco es demasiado tarde. La temporada de la gripe suele alcanzar su punto máximo en diciembre o enero. Mientras el virus de la gripe se esté propagando, vacunarse le ayudará a protegerse.

Hay vacunas contra la gripe diseñadas específicamente para adultos mayores. Los CDC recomiendan que las personas mayores de 65 años reciban una vacuna contra la gripe en dosis más altas o con coadyuvante (con un ingrediente adicional llamado coadyuvante que ayuda a crear una respuesta inmunitaria más fuerte). Estas vacunas son potencialmente más eficaces que la vacuna estándar antigripal para las personas de este grupo de edad. Hable con un proveedor de atención médica o farmacéutico sobre qué vacuna es mejor para usted.

Medicare pagará por la vacuna contra la gripe, al igual que los planes de seguro médico privados. Puede vacunarse contra la gripe en el consultorio de un médico o en el departamento de salud local, así como en algunas tiendas de comestibles y farmacias. Los ingredientes de una vacuna específica son los mismos dondequiera que la reciba.

Vacunas para ayudar a prevenir la neumonía

La enfermedad neumocócica es una infección grave que se propaga de persona a persona por el aire. A menudo causa neumonía en los pulmones y también puede afectar otras partes del cuerpo. Las personas mayores corren más riesgo que las personas más jóvenes de enfermarse gravemente o morir a causa de la enfermedad neumocócica.

Los CDC recomienda que todos los adultos mayores de 65 años se vacunen contra el neumococo. Esta vacuna ayudará a protegerlo de contraer una infección grave, incluida la neumonía. Existen varias formas de la vacuna neumocócica. Hable con su médico u otro proveedor de atención médica para averiguar cuál es la mejor para usted. También puede visitar la página web en inglés de los CDC sobre la vacunación antineumocócica para obtener más información sobre los tipos de vacunas disponibles.

Vacunas contra el tétanos, la difteria y la tos ferina

El tétanos, la difteria y la tos ferina son enfermedades causadas por bacterias que pueden provocar enfermedades graves y la muerte.

  • El tétanos (a veces llamado trismo) es causado por bacterias que se encuentran en el suelo, el polvo y el estiércol. Puede ingresar al cuerpo a través de un corte profundo o una quemadura.
  • La difteria es una enfermedad grave que puede afectar las amígdalas, la garganta, la nariz o la piel. Se puede propagar de una persona a otra.
  • La tos ferina, a veces conocida como tos convulsiva o pertusis, provoca ataques de tos violenta e incontrolable que dificultan la respiración. Se puede propagar de una persona a otra.

Vacunarse es la mejor manera de prevenir el tétanos, la difteria y la tos ferina. La mayoría de las personas se vacunan cuando son niños, pero también necesitan vacunas de refuerzo a medida que envejecen para mantenerse protegidas contra estas enfermedades. Los CDC recomiendan que los adultos reciban una vacuna de refuerzo Tdap (tétanos, difteria y tos ferina) o Td (tétanos, difteria) cada 10 años. Pregúntele a su médico u otro proveedor de atención médica cuándo necesita ponerse su vacuna de refuerzo.

Vacunas contra la culebrilla (herpes zóster) para personas mayores

El mismo virus que causa la varicela es responsable de la culebrilla, también conocida como herpes zóster. Si tuvo varicela, el virus se queda en el cuerpo y, a medida que envejece, podría volver a activarse y causar culebrilla.

La culebrilla afecta los nervios. Los síntomas frecuentes incluyen ardor, dolor punzante, hormigueo y picazón, así como sarpullido con ampollas llenas de líquido. Incluso cuando desaparece la erupción, puede permanecer el dolor. Esto se llama neuralgia posherpética.

La vacuna contra la culebrilla es segura y puede evitar que le dé culebrilla y neuralgia posherpética. Los adultos sanos de 50 años o más deben vacunarse contra la culebrilla, con la vacuna Shingrix, que se administra en dos dosis. (Zostavax, una vacuna anterior contra la culebrilla, ya no está disponible en los Estados Unidos).

Debe vacunarse contra la culebrilla incluso si ya ha tenido varicela o la vacuna contra la varicela, o si no recuerda si tuvo varicela. También debe recibir la vacuna contra la culebrilla si ya ha tenido culebrilla o si recibió la anterior vacuna de Zostavax. Sin embargo, no debe vacunarse si actualmente tiene culebrilla, está enfermo o tiene fiebre, tiene un sistema inmunitario debilitado o ha tenido una reacción alérgica a Shingrix. Consulte con un proveedor de atención médica si no está seguro de qué hacer.

Puede conseguir la vacuna contra la culebrilla en un consultorio médico y en algunas farmacias. Es posible que la Parte D de Medicare y los planes de seguro médico privados paguen por parte o todo el costo. Consulte con Medicare o su plan de salud para averiguar si está cubierto.

Vacunas para viajeros

Consulte con un médico, un farmacéutico o su departamento de salud local sobre las vacunas que necesita si planea viajar a otros países. Las vacunas que se requieren o que se recomiendan se basan en su destino, actividades planificadas e historial médico. A veces se necesitan varias vacunas o dosis adicionales. Lo mejor es obtenerlas al menos de cuatro a seis semanas antes de viajar para dar tiempo a que se desarrolle la inmunidad y así obtener la mejor protección, especialmente en los casos de las vacunas que puedan requerir varias dosis. Para obtener más información, visite el sitio web de los CDC o llame a su línea de información al 800-232-4636.

Seguridad de las vacunas y efectos secundarios

Las vacunas son muy seguras y pueden ayudar a evitar que usted contraiga enfermedades graves o potencialmente mortales. En el caso de todas estas vacunas, los efectos secundarios más frecuentes son leves y pueden incluir dolor, hinchazón o enrojecimiento en el lugar donde se administró la vacuna.

Antes de recibir cualquier vacuna, consulte con un médico o farmacéutico sobre su historial de salud, incluidas enfermedades y tratamientos anteriores, así como cualquier alergia que pueda tener. Ellos pueden abordar cualquier inquietud que tenga.

Es una buena idea mantener su propio registro de vacunas, enumerando los tipos y fechas de sus vacunas, junto con cualquier efecto secundario o problema.

Obtenga más información sobre la seguridad de las vacunas y los efectos secundarios en el sitio web de MedlinePlus.

Lea sobre este tema en inglés. Read about this topic in English.

Para más información

Centers for Disease Control and Prevention
(Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades)
800-232-4636 
888-232-6348 (TTY)
cdcinfo@cdc.gov
www.cdc.gov
www.cdc.gov/spanish

National Heart, Lung, and Blood Institute
(Instituto Nacional del Corazón, los Pulmones y la Sangre)
301-592-8573
nhlbiinfo@nhlbi.nih.gov
www.nhlbi.nih.gov (en inglés)
 

National Institute of Allergy and Infectious Diseases
(Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas)
866-284-4107
800-877-8339 (TTY)
ocpostoffice@niaid.nih.gov
www.niaid.nih.gov
www.niaid.nih.gov/global/información-en-español

Vaccines.gov
(Vacunas.gov)
800-232-0233
888-720-7489 (TTY)
www.vaccines.gov

El Instituto Nacional Sobre el Envejecimiento (NIA, por sus siglas en inglés), parte de los Institutos Nacionales de la Salud, ofrece la información contenida en este documento, la cual ha sido revisada por sus científicos y otros expertos para asegurarse de que sea precisa y esté actualizada.

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