Gerardo, de 73 años de edad, sufrió un ataque (derrame) cerebral. Como no podía cuidarse a sí mismo, se pasó a vivir con la familia de su hijo. Su hijo trató de ayudar, pero era Frida, su nuera, la que usualmente cocinaba comidas especiales y le ayudaba a bañarse y a vestirse. Frida ya estaba suficientemente ocupada atendiendo a dos muchachos adolescentes y trabajando como maestra de tercer grado. Al principio, todos estaban contentos de que Gerardo estuviera viviendo con la familia.