

Lucy: Hola, Teresita, qué alegría verte. ¿Dónde te habías metido?
Teresita: Hola, Lucy, bueno es que ahora ando...

Carmen: Ahora anda tan ocupada que casi ni la veo.
Teresita: ¡Ya vas a comenzar, hija! ¿No te cansas de regañarme?
Carmen: Pero es verdad, ¡mami!

Teresita: En fin, Lucy, no le hagas caso. Los hijos son unos egoístas.
Lucy: En todo caso, no sé que estás haciendo, pero te ves divina. ¡Pareces como de quince!
Pepe: Bueno, mi'ja, ¡no exageres!
Lucy: Pepe, como ves, no cambia.

Teresita: Cuéntame de tu vida. ¿Cómo estás?
Lucy: Bueno, he tenido problemas con mi salud. Tengo la presión alta. Y Pepe tiene el azúcar alta.

Lucy: ¿Te imaginas, comadre? Ahora a hacer dieta y a vivir la vida con más calma.
Teresita: ¡Y con mas ejercicio!
Lucy: No, eso no. No estoy como para hacer ejercicio. Y menos Pepe.

Teresita: Pero si el ejercicio es vida. Te anima. Te ayuda a superar los problemas de salud.
Lucy: ¿Qué ánimo, comadre? Si vivimos tan desanimados.

Teresita: Lucy, mañana voy a tu casa y te cuento acerca de nuestro grupo de ejercicio. A ver si te interesa.
Lucy: Bueno... pero a Pepe no le va a gustar la idea.
Teresita: A Pepe déjalo de mi cuenta...
Fecha de publicación:
Última actualización: Octubre 24, 2011